Joaquín Guillén
Unidos por el descontento frente a las sucesivas políticas de ajuste impuestas por sus respectivos gobiernos, diferentes organizaciones de jóvenes, estudiantes y trabajadores han comenzado a manifestarse tomando las calles y expresando el sentir de una generación que sin dudas ha vuelto a poner a la política en el centro de la escena devolviéndole su ro transformador.
Han sido más que suficientes los ejemplos de levantamientos y protestas como para empezar a comprender finalmente que el sistema sostenido sobre el famoso “efecto derrame” es un total fracaso.
La lógica que insiste con este modelo predica que como resultado del crecimiento económico, léase, desmembramiento del Estado, deslocación del capital mediante desregulaciones de todo tipo y recortes del “gasto” público, los nuevo ingresos creados serán derramados para el conjunto de la población. De modo que, consiguiendo la meta intermedia del crecimiento económico, el objetivo final (el bienestar de la población) se conseguirá de manera espontanea y automática.
Sin embargo, lo que la realidad nos ofrece es muy diferente. Asistimos en todos lados donde impera este discurso a una crisis sin precedentes que amenaza, mediante la testarudez y la codicia de los tomadores de decisión, a alcanzar niveles de exclusión nunca antes vistos.
En este contexto, con una opinión pública cooptada por la manipulación mediática, los costos de la crisis los están pagando los sectores de la población que no son responsables, mientras se protege a los bancos y las grandes corporaciones mediante desvergonzadas intervenciones a través de millonarias inyecciones de capital. ¿Para que? Para facilitar el acceso al crédito en la idea de que eso reactivara el mercado interno y así permitir que la rueda de los negocios siga girando sobre su eje.
Mientras tanto, los sistemas político-institucionales van colapsando ante una cada vez mas creciente y amenazante crisis de representación en donde las izquierdas achican el gasto y las derechas no presentan nuevas y originales opciones para salir de la crisis.
Esto desemboca en la incapacidad del Estado para articular los intereses de las diferentes corporaciones dejando de ser un interlocutor válido y llevando a la política a su más degradada versión como practica de negociación exclusiva de líderes que nadie sigue, o aun peor, nadie elige.
Contra todo esto se levantan l@s chic@s en España, en Grecia, en Chile y en tantos lados más. Lo que proponen lo van a encontrar en este nuevo numero de Sembrar. Pude recopilar las sensaciones de 4 jóvenes que están viviendo en España y Chile y que son testigos y protagonistas de esta crisis en su epicentro.
Si bien mi idea original era tratar el problema del acceso a la educación en Chile en otro número, la impronta de los sucesos actuales y la suerte de contar con el testimonio de Alfonsina desde Concepción hicieron que entrara en esta edición de Sembrar.
Ojalá estos testimonios los nutran y les permitan entender otras realidades de forma mas fehaciente. No los entretengo mas, nos vemos la próxima.
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lunes, 22 de agosto de 2011
Continúan en las plazas
Tony Díaz
En Madrid dos jóvenes universitarios formados y sin trabajo decidieron proponer a través de internet que la gente libremente manifestara su descontento y se reuniera en la Puerta del Sol. La respuesta fue inmediata y seguida por muchas personas. En menos de 24 horas, se reunieron en las plazas de las principales capitales españolas grupos de personas descontentas con la situación que golpea a España en particular. No eran manifestaciones ni tenían ningún tinte político, eran simplemente reuniones de personas que a medid que pasaban las primeras horas recibían el apoyo de mas y mas personas. La amplia participación de universitarios y estudiantes en general llevó a una rápida organización interna con asambleas. El fenómeno que había empezado de manera espontánea sorprendió tanto a partidos políticos como a medios de comunicaciones como a la misma sociedad española. Las comparaciones con las manifestaciones o cambios políticos vividos en el norte de África fueron las primeras respuestas que los medios de comunicación pudieron dar, pero poco a poco se descartó.
Es un movimiento genuinamente español y lo que se pide es una democracia real, se está contra los banqueros y poderes económicos. En definitiva se pide que se cambien las leyes y que nunca más vuelva a producirse una crisis creada por bancos y entidades financieras, y que han pagado y tendrán que pagar los que menos tienen. Detrás de esa protesta hay miles de puntos negros que la democracia española aun no ha podido resolver, como el trabajo, la vivienda, la educación, la sanidad, la corrupción y una larga lista de deseos sociales que no se han cumplido y que de momento nunca se cumplirán.
El movimiento 15 de Mayo es un aglutinador de gentes de izquierdas de muy amplio espectro, gente liberal y, en definitiva, mucha gente asqueada por la situación que ha vivido el país en los últimos años y por lo que les tocará vivir. Muchos de ellos se encuentran desesperados e impotentes porque no tienen un trabajo y porque no tienen ninguna perspectiva clara de poder encontrarlo. Desencantados de haber perdido la poca libertad que da tener un trabajo seguro y una vivienda digna.
Pero al mismo tiempo, esas personas no se sienten tampoco identificadas con los políticos que gobiernan el país. Políticos que recortan los pocos avances sociales y que son incapaces de crear simplemente trabajo. Mientras tanto la derecha española que miró primero con indiferencia estas reuniones en las plazas pasó en seguida a presionar al gobierno para que acabara con aquel “alboroto”. No eran su gente ni eran sus ideas. La derecha es impermeable a las reivindicaciones sociales vengan de donde vengan, y así, casi desde el principio, los consideró como seguidores del movimiento antisistema. Si ellos gobernaran, sacarían los antidisturbios y cargarían con toda su fuerza. De hecho uno de los detonantes de la indignación ha sido que la derecha presentó sin rubores a políticos encausados en procesos judiciales en las listas electorales. También otro detonante de la protesta ha sido el inicio de la campaña electoral que ha sacado de nuevo a los políticos a la calle para maquillar la crisis que vive el país.
La incidencia de este movimiento en la vida del país pasó su momento mas critico cuando la junta electoral dictó que la reunión ya muy establecida podía influir en el electorado y la prohibió en seco. Pero nadie se atrevió a ir contra nadie. El gobierno no podía desalojar a tanta gente en tantas ciudades del país y tampoco lo quiso hacer. En definitiva, muchos son sus votantes. Muchas de las ideas que se habían estado reclamando en las plazas españolas, muchas de las proclamas que se han establecido son las mismas que comparten socialistas y todos los partidos de izquierda y los del centro liberal.las elecciones del domingo 22 de mayo vinieron a enturbiar el agrio ambiente social. La derecha barrió a casi todos los partidos de casi todas las comunidades autónomas y alcaldías. Los reunidos en las plazas no hablaron sobre la política española y decidieron seguir con sus asentamientos callejeros e intentaron blindar todo lo que había surgido de ese movimiento popular y libre, con la idea de seguir en el futuro en los barrios como movimiento no político, pero sí como corriente de ideas.
El movimiento 15 de mayo pasará de este momento y con el tiempo sus ideas pasarán a formar parte de las bases de muchos partidos políticos de izquierda y centro izquierda y los cambios se podrán dar, pero a medio o largo plazo. Estas reuniones no pretendían ser políticas ni incidir inmediatamente en nadie, es una respuesta social al descontento de la situación, es una reunión de personas normales y corrientes que protestan por su vida y por todas las oportunidades que han tenido que olvidar y todas las que tendrán que olvidar en los próximos años. Es la válvula de escape para la olla a presión que es en la actualidad la sociedad española, con 5 millones de personas en el paro y con un 20,5% de paro juvenil, eso es más de un millón de jóvenes preparados y sin trabajo. Un quilombo del que no se sabe cuando se podrá salir y del que nadie sabe con certeza cual es la solución mejor y lo que es peor aun, que la derecha más conservadora de Europa va a heredar en breve. Continúan en las plazas.
En Madrid dos jóvenes universitarios formados y sin trabajo decidieron proponer a través de internet que la gente libremente manifestara su descontento y se reuniera en la Puerta del Sol. La respuesta fue inmediata y seguida por muchas personas. En menos de 24 horas, se reunieron en las plazas de las principales capitales españolas grupos de personas descontentas con la situación que golpea a España en particular. No eran manifestaciones ni tenían ningún tinte político, eran simplemente reuniones de personas que a medid que pasaban las primeras horas recibían el apoyo de mas y mas personas. La amplia participación de universitarios y estudiantes en general llevó a una rápida organización interna con asambleas. El fenómeno que había empezado de manera espontánea sorprendió tanto a partidos políticos como a medios de comunicaciones como a la misma sociedad española. Las comparaciones con las manifestaciones o cambios políticos vividos en el norte de África fueron las primeras respuestas que los medios de comunicación pudieron dar, pero poco a poco se descartó.
Es un movimiento genuinamente español y lo que se pide es una democracia real, se está contra los banqueros y poderes económicos. En definitiva se pide que se cambien las leyes y que nunca más vuelva a producirse una crisis creada por bancos y entidades financieras, y que han pagado y tendrán que pagar los que menos tienen. Detrás de esa protesta hay miles de puntos negros que la democracia española aun no ha podido resolver, como el trabajo, la vivienda, la educación, la sanidad, la corrupción y una larga lista de deseos sociales que no se han cumplido y que de momento nunca se cumplirán.
El movimiento 15 de Mayo es un aglutinador de gentes de izquierdas de muy amplio espectro, gente liberal y, en definitiva, mucha gente asqueada por la situación que ha vivido el país en los últimos años y por lo que les tocará vivir. Muchos de ellos se encuentran desesperados e impotentes porque no tienen un trabajo y porque no tienen ninguna perspectiva clara de poder encontrarlo. Desencantados de haber perdido la poca libertad que da tener un trabajo seguro y una vivienda digna.
Pero al mismo tiempo, esas personas no se sienten tampoco identificadas con los políticos que gobiernan el país. Políticos que recortan los pocos avances sociales y que son incapaces de crear simplemente trabajo. Mientras tanto la derecha española que miró primero con indiferencia estas reuniones en las plazas pasó en seguida a presionar al gobierno para que acabara con aquel “alboroto”. No eran su gente ni eran sus ideas. La derecha es impermeable a las reivindicaciones sociales vengan de donde vengan, y así, casi desde el principio, los consideró como seguidores del movimiento antisistema. Si ellos gobernaran, sacarían los antidisturbios y cargarían con toda su fuerza. De hecho uno de los detonantes de la indignación ha sido que la derecha presentó sin rubores a políticos encausados en procesos judiciales en las listas electorales. También otro detonante de la protesta ha sido el inicio de la campaña electoral que ha sacado de nuevo a los políticos a la calle para maquillar la crisis que vive el país.
La incidencia de este movimiento en la vida del país pasó su momento mas critico cuando la junta electoral dictó que la reunión ya muy establecida podía influir en el electorado y la prohibió en seco. Pero nadie se atrevió a ir contra nadie. El gobierno no podía desalojar a tanta gente en tantas ciudades del país y tampoco lo quiso hacer. En definitiva, muchos son sus votantes. Muchas de las ideas que se habían estado reclamando en las plazas españolas, muchas de las proclamas que se han establecido son las mismas que comparten socialistas y todos los partidos de izquierda y los del centro liberal.las elecciones del domingo 22 de mayo vinieron a enturbiar el agrio ambiente social. La derecha barrió a casi todos los partidos de casi todas las comunidades autónomas y alcaldías. Los reunidos en las plazas no hablaron sobre la política española y decidieron seguir con sus asentamientos callejeros e intentaron blindar todo lo que había surgido de ese movimiento popular y libre, con la idea de seguir en el futuro en los barrios como movimiento no político, pero sí como corriente de ideas.
El movimiento 15 de mayo pasará de este momento y con el tiempo sus ideas pasarán a formar parte de las bases de muchos partidos políticos de izquierda y centro izquierda y los cambios se podrán dar, pero a medio o largo plazo. Estas reuniones no pretendían ser políticas ni incidir inmediatamente en nadie, es una respuesta social al descontento de la situación, es una reunión de personas normales y corrientes que protestan por su vida y por todas las oportunidades que han tenido que olvidar y todas las que tendrán que olvidar en los próximos años. Es la válvula de escape para la olla a presión que es en la actualidad la sociedad española, con 5 millones de personas en el paro y con un 20,5% de paro juvenil, eso es más de un millón de jóvenes preparados y sin trabajo. Un quilombo del que no se sabe cuando se podrá salir y del que nadie sabe con certeza cual es la solución mejor y lo que es peor aun, que la derecha más conservadora de Europa va a heredar en breve. Continúan en las plazas.
Me llamo Anna
Anna Fonta Cas
Me llamo Anna, tengo 24 años y soy de Barcelona. En unos días, si todo sale bien, me gradúo en Arquitectura técnica. Vivo con mi familia y trabajo como administrativa en una oficina.
Hace un mes y medio, escuchando Radio Nacional de España, Radio 3, un programa denominado “Carne Cruda”, me enteré que en Madrid había nacido un colectivo de personas estudiantes y profesores de la Universidad Complutense de Madrid, que habían escrito un manifiesto enumerando toda una lista de injusticias del sistema y de la crisis actual que nos está afectando muy directamente a la juventud. Gente que aunque esté bien preparada intelectualmente con carreras universitarias, con posgrados y masters para acceder a una buena profesión, al día de hoy, esto no es suficiente, es casi una utopía.
No hay buenas ofertas de trabajo, por lo tanto no hay oportunidades para vivir en una casa que no sea la de la familia, y con todo esto ni podemos soñar en tener una pensión cuando seamos mayores. Así fue como surgió el movimiento de Juventud Sin Futuro.
Ante todo esto se convocó a la manifestación del 15 de mayo apoyada por el movimiento Juventud Sin Futuro, Democracia Real Ya y el Movimiento 15M. Nosotros, el pueblo, tomamos las calles para reivindicar nuestro descontento con la situación actual, los recortes a los servicios públicos para saldar una deuda que han creado los bancos y el gobierno y que ahora tenemos que pagar los ciudadanos. Estamos hartos de que la política de nuestro país se este convirtiendo en un bipartidismo entre Partido Popular y Partido Social Demócrata Obrero Español por culpa de la invención del voto útil (que significa que votes a un partido mayoritario que seguramente no estas muy a favor, para que no salga el otro partido con el cual estas totalmente en desacuerdo). Con eso del “voto útil” los dos partidos mayoritarios se han ido sucediendo en el poder alternativamente arrastrando casos de corrupción con total impunidad, especulando y estafando a la sociedad.
Culpa de esto también la tiene la ley electoral española que no contempla el voto nulo (aquel donde vas a votar invalidando la papeleta con una pintada, un corte, o poniendo una nota con tu disconformidad con el mundo) y el voto en blanco se reparte entre los partidos más votados de manera que la disconformidad de la población con los partidos mayoritarios no se ve reflejada y además los partidos minoritarios no tienen casi ningún medio mediático para promocionarse. Con todo este panorama, salió un partido protesta que se llama Escaños en Blanco, que se compromete a dejar las sillas del Parlament de la Generelitat (en el caso de la autonomía de Catalunya) o las del Congreso de los Diputados ( en el Gobierno Estatal) vacías para representar de una forma legal el descontento de los ciudadanos.
De momento esta protesta no ha tenido mucha resonancia vistos los últimos resultados electorales. Al salir a la calle de los distintos pueblos y ciudades del Estado Español habíamos logrado lo más difícil, ahora que por fin sabíamos que el vecino quería lo mismo no podíamos volver a casa a sentarnos en el sofá y conformarnos con que una caja nos distrajera y nos alejara de lo que nos importa, así que tomamos las plazas, lugares de reunión, un espacio publico, por lo tanto nuestro, es espacio del pueblo. Ahora las plazas son nuestro lugar de reunión donde organizados en distintas comisiones según las necesidades que nos van surgiendo, debatimos que cambio queremos y como tiene que ser este cambio. Una vez que las comisiones llegan a un consenso exponen los puntos debatidos en una asamblea general en la plaza donde se llega al consenso final para redactarlo en las distintas declaraciones de peticiones. Este sistema es como un resurgimiento del movimiento Anarquista: nadie lidera a nadie. El pueblo, cada persona, aporta lo que puede y lo que le interesa. Se toman decisiones lo mas democráticamente justas, donde la gente vota y tu voto vale lo mismo que el del de al lado.
Evidentemente el movimiento esta muy verde, en una fase muy embrionaria. Somos muchos y nos tenemos que poner de acuerdo, al menos en las bases de este nuevo orden, en unos mínimos, no pretendemos cambiar el mundo en cuatro días, esto ha de ser una cambio solido y duradero.
Me llamo Anna, tengo 24 años y soy de Barcelona. En unos días, si todo sale bien, me gradúo en Arquitectura técnica. Vivo con mi familia y trabajo como administrativa en una oficina.
Hace un mes y medio, escuchando Radio Nacional de España, Radio 3, un programa denominado “Carne Cruda”, me enteré que en Madrid había nacido un colectivo de personas estudiantes y profesores de la Universidad Complutense de Madrid, que habían escrito un manifiesto enumerando toda una lista de injusticias del sistema y de la crisis actual que nos está afectando muy directamente a la juventud. Gente que aunque esté bien preparada intelectualmente con carreras universitarias, con posgrados y masters para acceder a una buena profesión, al día de hoy, esto no es suficiente, es casi una utopía.
No hay buenas ofertas de trabajo, por lo tanto no hay oportunidades para vivir en una casa que no sea la de la familia, y con todo esto ni podemos soñar en tener una pensión cuando seamos mayores. Así fue como surgió el movimiento de Juventud Sin Futuro.
Ante todo esto se convocó a la manifestación del 15 de mayo apoyada por el movimiento Juventud Sin Futuro, Democracia Real Ya y el Movimiento 15M. Nosotros, el pueblo, tomamos las calles para reivindicar nuestro descontento con la situación actual, los recortes a los servicios públicos para saldar una deuda que han creado los bancos y el gobierno y que ahora tenemos que pagar los ciudadanos. Estamos hartos de que la política de nuestro país se este convirtiendo en un bipartidismo entre Partido Popular y Partido Social Demócrata Obrero Español por culpa de la invención del voto útil (que significa que votes a un partido mayoritario que seguramente no estas muy a favor, para que no salga el otro partido con el cual estas totalmente en desacuerdo). Con eso del “voto útil” los dos partidos mayoritarios se han ido sucediendo en el poder alternativamente arrastrando casos de corrupción con total impunidad, especulando y estafando a la sociedad.
Culpa de esto también la tiene la ley electoral española que no contempla el voto nulo (aquel donde vas a votar invalidando la papeleta con una pintada, un corte, o poniendo una nota con tu disconformidad con el mundo) y el voto en blanco se reparte entre los partidos más votados de manera que la disconformidad de la población con los partidos mayoritarios no se ve reflejada y además los partidos minoritarios no tienen casi ningún medio mediático para promocionarse. Con todo este panorama, salió un partido protesta que se llama Escaños en Blanco, que se compromete a dejar las sillas del Parlament de la Generelitat (en el caso de la autonomía de Catalunya) o las del Congreso de los Diputados ( en el Gobierno Estatal) vacías para representar de una forma legal el descontento de los ciudadanos.
De momento esta protesta no ha tenido mucha resonancia vistos los últimos resultados electorales. Al salir a la calle de los distintos pueblos y ciudades del Estado Español habíamos logrado lo más difícil, ahora que por fin sabíamos que el vecino quería lo mismo no podíamos volver a casa a sentarnos en el sofá y conformarnos con que una caja nos distrajera y nos alejara de lo que nos importa, así que tomamos las plazas, lugares de reunión, un espacio publico, por lo tanto nuestro, es espacio del pueblo. Ahora las plazas son nuestro lugar de reunión donde organizados en distintas comisiones según las necesidades que nos van surgiendo, debatimos que cambio queremos y como tiene que ser este cambio. Una vez que las comisiones llegan a un consenso exponen los puntos debatidos en una asamblea general en la plaza donde se llega al consenso final para redactarlo en las distintas declaraciones de peticiones. Este sistema es como un resurgimiento del movimiento Anarquista: nadie lidera a nadie. El pueblo, cada persona, aporta lo que puede y lo que le interesa. Se toman decisiones lo mas democráticamente justas, donde la gente vota y tu voto vale lo mismo que el del de al lado.
Evidentemente el movimiento esta muy verde, en una fase muy embrionaria. Somos muchos y nos tenemos que poner de acuerdo, al menos en las bases de este nuevo orden, en unos mínimos, no pretendemos cambiar el mundo en cuatro días, esto ha de ser una cambio solido y duradero.
Indignado.
Esteban Zungri
Mi nombre es Esteban, soy simplemente uno de los tantos inmigrantes que han dejado su país en busca de una vida mejor. Hace años que resido en Barcelona donde hoy siento que mis sueños se encuentran en la cima de una parábola paradójica que lleva como estandarte la bandera de un sistema que desde hace mucho tiempo ha dejado de funcionar y sobre todo, ha dejado de representarme.
Capitalismo y Democracia, palabras efímeras y carentes de valores sostenibles. Creadas por seres humanos más tarde convertidas en una religión que ha alienado la vida de todo un planeta, propagándose más rápido que cualquier peste bacteriológica jamás conocida, generando que nosotros, sus víctimas, nos veamos obligados a rendirle culto a una enfermedad consumista que sólo beneficia a un dios minoritarios y a sus apóstoles millonarios más radicales, que están dispuestos a matar y destruir con tal de llevarse un sagrado billete más al bolsillo.
Pero España, en su totalidad multicultural que la caracteriza y todas las etnias que coexisten en ella, éticamente indignados, hemos decidido convertirnos en las ovejas negras del bendito rebaño plutocrático. Despertando así del letargo impuesto a través de una somnolienta clase política bipartidista y su talento absurdo pero hipnótico de no representar siquiera valores que ellos mismo comulgan.
Las acampadas en las plazas a lo largo de todo el territorio nacional español son sólo un síntoma, un reflejo de la conciencia global. Una revolución que, pacíficamente, revertirá el temor disfrazado de mordaza perfumada que sele ha puesto al pueblo, inmerecidamente, durante tanto tiempo.
Los cambios exigidos por el pueblo son más que claros: democracia participativa, reforma de la ley electoral, absoluta transparencia política y fiscal, control sobre bancos y corporaciones. Porque el pueblo ha evolucionado, somos una red distribuida que combina sus conexiones sociales con la tecnología, compartiendo ideas y velando para que la verdad sea escuchada. Y será la juventud, el futuro, a quienes sus palos opresores hoy abollan sus cuerpos pero no su ideología, los que celebremos la victoria de haber alcanzado la felicidad de vivir una vida sencilla y tranquila.
Mi nombre es Esteban, soy simplemente uno de los tantos inmigrantes que han dejado su país en busca de una vida mejor. Hace años que resido en Barcelona donde hoy siento que mis sueños se encuentran en la cima de una parábola paradójica que lleva como estandarte la bandera de un sistema que desde hace mucho tiempo ha dejado de funcionar y sobre todo, ha dejado de representarme.
Capitalismo y Democracia, palabras efímeras y carentes de valores sostenibles. Creadas por seres humanos más tarde convertidas en una religión que ha alienado la vida de todo un planeta, propagándose más rápido que cualquier peste bacteriológica jamás conocida, generando que nosotros, sus víctimas, nos veamos obligados a rendirle culto a una enfermedad consumista que sólo beneficia a un dios minoritarios y a sus apóstoles millonarios más radicales, que están dispuestos a matar y destruir con tal de llevarse un sagrado billete más al bolsillo.
Pero España, en su totalidad multicultural que la caracteriza y todas las etnias que coexisten en ella, éticamente indignados, hemos decidido convertirnos en las ovejas negras del bendito rebaño plutocrático. Despertando así del letargo impuesto a través de una somnolienta clase política bipartidista y su talento absurdo pero hipnótico de no representar siquiera valores que ellos mismo comulgan.
Las acampadas en las plazas a lo largo de todo el territorio nacional español son sólo un síntoma, un reflejo de la conciencia global. Una revolución que, pacíficamente, revertirá el temor disfrazado de mordaza perfumada que sele ha puesto al pueblo, inmerecidamente, durante tanto tiempo.
Los cambios exigidos por el pueblo son más que claros: democracia participativa, reforma de la ley electoral, absoluta transparencia política y fiscal, control sobre bancos y corporaciones. Porque el pueblo ha evolucionado, somos una red distribuida que combina sus conexiones sociales con la tecnología, compartiendo ideas y velando para que la verdad sea escuchada. Y será la juventud, el futuro, a quienes sus palos opresores hoy abollan sus cuerpos pero no su ideología, los que celebremos la victoria de haber alcanzado la felicidad de vivir una vida sencilla y tranquila.
Los actuales aconteceres del gobierno y el movimiento estudiantil chileno.
Alfonsina Reyes Román (Encargada de Proyectos – Federación de Estudiantes Universidad del BioBio año 2008, actualmente Licenciada en Diseño Industrial, Concepción, Chile)
Han tenido que pasar más de dos meses de movilizaciones, donde la transversalidad de actores sociales convocaron casi medio millón de personas a nivel nacional en las mayores marchas de las que se tenga memoria en las ultimas décadas, además de paros, tomas y todo tipo de manifestaciones de notable creatividad y amplitud, para que el gobierno reconozca al fin la profunda crisis en la que está inmerso el sistema educacional chileno.
Sin embargo, los últimos anuncios entregados por el presidente Sebastián Piñera, lejos de satisfacer las demandas y dar solución a la crisis, abordan las problemáticas planteadas por el movimiento para profundizar el sistema neoliberal en nuestro país. Basta mirar que mientras todos los actores sociales coinciden en la imperiosa necesidad de hacer efectiva la prohibición del lucro en la educación, el gobierno intenta legalizarlo. Frente a esto, es la ciudadanía quien debe tener la última palabra.
El Gran Acuerdo Nacional por la Educación (GANE) es la última propuesta realizada por el mandatario, el cual busca reeditar la vieja política de los consensos basada en el diálogo entre partidos políticos a cuatro paredes. Ante esto es necesario que velemos porque se incluya a las grandes mayorías sociales que impulsan la movilización, como son estudiantes secundarios, universitarios, tanto del sistema público como privado, profesores, trabajadores, apoderados y rectores quienes además son los principales involucrados y constructores de la educación.
Resulta decepcionante percatarse que el discurso del presidente ignora demandas centrales de amplios sectores del mundo de la educación como es el reconocimiento y garantía del derecho a la asociación, organización y representación de estudiantes, así como también de funcionarios, profesores y académicos en todas las instituciones educacionales del país.
El paro nacional por la educación del recién pasado jueves 14 de julio alcanzo altísimos niveles de convocatoria y participación, en Santiago se cifran al menos 120.000 las personas que coparon ambas calzadas de la Alameda entre Plaza Italia y Plaza Los Héroes. En Concepción, cerca de 7.000 personas caminaron a pesar de las intensas lluvias en un colorido desfile de creatividad y juventud.
Por otro lado, el gobierno sigue buscando terminar el conflicto de cualquier forma, hacen mano a cada vez mayores formas de violencia contra los ciudadanos que se movilizan en forma pacifica, triste ejemplo de esto es la altísima cantidad de provocaciones mediante carros lanza agua, bombas lacrimógenas y otras formas de brutalidad policial que se utilizaron para impedir la realización del acto de clausura de la marcha en la ciudad de Santiago, debiendo incluso intervenir el Diputado Hugo Gutiérrez, exigiendo a carabineros que se retirara del escenario central y dejara de lanza gases a las familias ahí reunidas.
La Confederación de Estudiantes de Chile (CONFECH) es el organismo encargado de velar por los derechos de los estudiantes desde sus representantes electos y los últimos años su mayor preocupación ha sido el financiamiento de la educación. A través de esta, y como estudiantes de Chile, exigimos al gobierno que si plantea dialogar, lo haga incluyendo a todos los actores sociales que han alzado las demandas e impulsado las movilizaciones al mismo tiempo que se garanticen los resultados de este proceso.
Nuestro interés como universitarios es luchar por la recuperación y defensa de la educación pública, por la democratización del acceso y permanencia en la educación superior, el arancel diferenciado como paso a la gratitud y una nueva reforma universitaria.
Han tenido que pasar más de dos meses de movilizaciones, donde la transversalidad de actores sociales convocaron casi medio millón de personas a nivel nacional en las mayores marchas de las que se tenga memoria en las ultimas décadas, además de paros, tomas y todo tipo de manifestaciones de notable creatividad y amplitud, para que el gobierno reconozca al fin la profunda crisis en la que está inmerso el sistema educacional chileno.
Sin embargo, los últimos anuncios entregados por el presidente Sebastián Piñera, lejos de satisfacer las demandas y dar solución a la crisis, abordan las problemáticas planteadas por el movimiento para profundizar el sistema neoliberal en nuestro país. Basta mirar que mientras todos los actores sociales coinciden en la imperiosa necesidad de hacer efectiva la prohibición del lucro en la educación, el gobierno intenta legalizarlo. Frente a esto, es la ciudadanía quien debe tener la última palabra.
El Gran Acuerdo Nacional por la Educación (GANE) es la última propuesta realizada por el mandatario, el cual busca reeditar la vieja política de los consensos basada en el diálogo entre partidos políticos a cuatro paredes. Ante esto es necesario que velemos porque se incluya a las grandes mayorías sociales que impulsan la movilización, como son estudiantes secundarios, universitarios, tanto del sistema público como privado, profesores, trabajadores, apoderados y rectores quienes además son los principales involucrados y constructores de la educación.
Resulta decepcionante percatarse que el discurso del presidente ignora demandas centrales de amplios sectores del mundo de la educación como es el reconocimiento y garantía del derecho a la asociación, organización y representación de estudiantes, así como también de funcionarios, profesores y académicos en todas las instituciones educacionales del país.
El paro nacional por la educación del recién pasado jueves 14 de julio alcanzo altísimos niveles de convocatoria y participación, en Santiago se cifran al menos 120.000 las personas que coparon ambas calzadas de la Alameda entre Plaza Italia y Plaza Los Héroes. En Concepción, cerca de 7.000 personas caminaron a pesar de las intensas lluvias en un colorido desfile de creatividad y juventud.
Por otro lado, el gobierno sigue buscando terminar el conflicto de cualquier forma, hacen mano a cada vez mayores formas de violencia contra los ciudadanos que se movilizan en forma pacifica, triste ejemplo de esto es la altísima cantidad de provocaciones mediante carros lanza agua, bombas lacrimógenas y otras formas de brutalidad policial que se utilizaron para impedir la realización del acto de clausura de la marcha en la ciudad de Santiago, debiendo incluso intervenir el Diputado Hugo Gutiérrez, exigiendo a carabineros que se retirara del escenario central y dejara de lanza gases a las familias ahí reunidas.
La Confederación de Estudiantes de Chile (CONFECH) es el organismo encargado de velar por los derechos de los estudiantes desde sus representantes electos y los últimos años su mayor preocupación ha sido el financiamiento de la educación. A través de esta, y como estudiantes de Chile, exigimos al gobierno que si plantea dialogar, lo haga incluyendo a todos los actores sociales que han alzado las demandas e impulsado las movilizaciones al mismo tiempo que se garanticen los resultados de este proceso.
Nuestro interés como universitarios es luchar por la recuperación y defensa de la educación pública, por la democratización del acceso y permanencia en la educación superior, el arancel diferenciado como paso a la gratitud y una nueva reforma universitaria.
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