Para muchos de nosotros, manifestarnos en nuestro inconformismo y encontrar modos alternativos para expresarnos frente a la inoperancia y el perpetuo silencio de los medios tradicionales, ha sido siempre una ardua tarea que nos ha golpeado con más de una desilusión en el camino.
Pero es este andar sin concesiones el que ha hecho que, casi sin darnos cuenta, terminemos gestando nuevos espacios de participación, armando nuevos canales de discusión, velando siempre por evitar cualquier tipo de censura y buscando, además, ir transformando lo que la mayoría lamentablemente da por sentado, como lógico y normal.
Esta confrontación continua entre nuestro entender y lo dado, entre nuestro anhelar y lo fáctico, confluye de forma dialéctica, en la conformación de un nuevo mundo de significaciones, en la construcción de una nueva identidad subjetiva que se da forma a si misma y busca transmutar su entorno, simultáneamente, con una nueva metodología. En definitiva, si queremos cambiar las cosas necesitamos nuevas y diferentes maneras para lograrlo.
Y no estoy hablando de emular un slogan solo porque es políticamente correcto hacerlos, o de formular la nueva iconografía del deber ser eternamente adolescente, o peor aun, de hacer culto de lo deseable ante lo inevitable. Acá se trata de darnos la opción de tomar la realidad y cambiarla desde donde nos toque hacerlo y de comprender que es tiempo de hacernos cargo de eso, con nuestros errores y aciertos, y así, transitar este camino donde los logros se disfrutan doblemente, y donde los cambios empiezan SIEMPRE desde uno mismo.
En suma, se trata de dilucidar QUE queremos así como de determinar COMO es que lo queremos. Esta es la breve historia de este fanzine, esto es lo que entendemos por autogestión.
Joaquín Guillén
